El canto cisterciense y sus fuentes litúrgico-musicales. De Roberto de Molesmes a Bernardo de Claraval
DOI:
https://doi.org/10.36707/zurita.v0i101.587Palabras clave:
Orden de Císter, monasterios cistercienses, Esteban Harding, Bernardo de Claraval, música, reforma, canto cistercienseResumen
Cuando Bernardo de Claraval se hizo cargo de la Orden de Císter, tras la muerte de su predecesor Esteban Harding en 1134, se encontró con una recién finalizada reforma rigorista del monacato de tradición benedictina. Bajo su gobierno, dio comienzo a una segunda reforma, reflejada en los documentos litúrgico-musicales más antiguos de la Orden. Estos documentos, en su mayoría palimpsestos, han requerido un largo trabajo de interpretación y restitución, que permite hoy revelar una tradición litúrgica y musical olvidada, la anterior a Bernardo y, por tanto, la del primer canto que fue practicado en la orden cisterciense entre 1110 y 1143.